Museo de la Ciudad (Chervo)


Tomasa Contreras de Ferreyra:

La primera nicoleña fotografiada en la historia

 1ra. Nicoleña fotografiada                                   Foto : Tomasa Contreras de Ferreyra y su bebé

 En el marco del trabajo que se viene desarrollando de Fototeca en el Museo Chervo con el auspicio de Ternium Siderar y la Municipalidad, y con el aporte de instituciones como Rumbo, el Diario El Norte, la Escuela de Arte y el propio Museo de la Ciudad, se pudo identificar lo que serìa -hasta ahora- la foto mas antigua tomada a una vecina de nuestra ciudad.

Con el título “Una foto”, César Bustos, el encargado de digitalizar fotgofrafìas en en el marco del programa “Fototeca” nos cuenta: “El sábado pasado, al llegar al Museo Chervo, donde estamos desarrollando los trabajos de la Fototeca San Nicolás, gracias al auspicio de Ternium Siderar y la Municipalidad, y con el aporte de instituciones como Rumbo, el Diario El Norte, la Escuela de Arte y el propio Museo de la Ciudad, fui recibido con una grata sorpresa.

En una caja, esperando ser catalogado y estudiado como corresponde, habían hallado lo que se suponía era un daguerrotipo. Sin duda, todos esperaban ver mi cara de satisfacción, sobre todo al mostrarme los datos que figuraban al dorso. No los defraudé.

No es para menos, estaban presentándome no solamente la foto más antigua tomada en San Nicolás, de que se tenga conocimiento a la fecha, sino una pieza de suma importancia por todo lo que significa.

Era la imagen, de pequeñas dimensiones, de una mujer con un bebé, pero en un marco amplio y profundo, idéntico al que se usaba para contener los daguerrotipos, de color negro con ribetes dorados. La misma parece haber sido iluminada (coloreada), pero si así fue, el color se ha desvanecido en gran medida y solo se aprecian leves cambios de tonalidad en las ropas. Sin embargo, a través del vidrio que la cubre, puede verse que la mujer tiene aros y un prendedor dorados, los cuales no parecen pintados, sino hechos mediante laminillas, posiblemente de oro, adheridas a la foto.

La dama del retrato es Tomasa Contreras de Ferreyra, y el niño, Manuel Carlos Ferreyra, su hijo, nacido el 22 de octubre de 1859. Este pequeño estudió luego medicina y llegó a ser inspector del Departamento Nacional de Higiene. Murió muy joven, en el ejercicio de su cargo, cuando viajaba en el vapor “Chile”, entre Buenos Aires y Río de Janeiro, el 17 de noviembre de 1901. Su cadáver fue arrojado al mar, pues faltaban tres días para llegar a Río.

Su madre, la del retrato, donó la casa familiar, de calle Rivadavia y Pellegrini, por testamento del 3 de junio de 1915, con la condición de que se instalara un dispensario de salud y sala de primeros auxilios, y se dedicara a la memoria de su hijo.

Cumpliendo este deseo, durante la intendencia de Tomás Bonfiglio, el 30 de agosto de 1919, fue inaugurada allí la Asistencia Pública “Doctor Carlos Ferreyra”, bajo la dirección del Dr. Juan Amestoy, secundado por Maximiliano G. Vázquez y Francisco Robles.

Por lo tanto, esta foto tiene un valor muy significativo para los nicoleños. Sin embargo su importancia como elemento de investigación no termina allí. Desde el punto de vista del tema que nos convoca, es una pieza testimonial que nos ubica en una época muy especial en el desarrollo del arte fotográfico. Por lo que puede apreciarse a través del vidrio que la cubre, se trataría de un ambrotipo, aunque no puede reconocerse a ciencia cierta el soporte usado. Pero podemos afirmar que no es un daguerrotipo.

Vale recordar que la fotografía registra su nacimiento en Francia en 1839, con el nombre de daguerrotipo, en honor a uno de sus inventores, Louis Daguerre. El daguerrotipo se hacía sobre una placa de cobre con una superficie de plata pulida y se revelaba mediante vapor de mercurio. A este producto le siguió otro similar, llamado ambrotipo, que no se hacía sobre metal, sino sobre vidrio. También hubo un tercero, que por imprimirse sobre una chapa de hierro laqueada, se lo llamó ferrotipo.

Estas tres primeras generaciones en la técnica fotográfica tienen un común denominador: mediante ellas se obtienen piezas únicas, donde la imagen original se ve en positivo. En los procedimientos posteriores, ya se introduce el negativo, a partir del cual se pueden obtener todas las copias que se deseen.

El nuevo arte tuvo un desarrollo inmediato, sobre todo en Estados Unidos, donde sus cultores se multiplicaron vertiginosamente e hicieron innumerables aportes. También se difundió rápidamente al Río de la Plata. En febrero de 1840, arribó a Montevideo la corbeta francesa L’Orientale. En la misma venía el abate Louis Compte, quien traía una máquina de daguerrotipia y realizó algunas tomas”.  

Fuente: http://www.diarioelnorte.com.ar/bitacoras-urbanas.html

INSTAMOS A TODOS LOS CIUDADANOS NICOLEÑOS a colaborar en la maravillosa tarea del Museo de la ciudad, encabezada por el laborioso Sr. Santiago Chervo, acercando y donando fotografias familiares nicoleñas para ampliar el extraordinario fondo fotográfico ya existente. LLegue al Sr. Santiago Chervo a través de este simple homenaje todo nuestro reconocimiento y gratitud.

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